Yopal, 2 de diciembre de 2011
Profesor
GERMÁN SILVA
Director CEDEC
La Ciudad.
Cordial saludo.
Desde mi llegada como docente al ITEY, vengo expresando la necesidad de gestar un viable y consensuado plan de mejoramiento institucional que nos garantice un pertinente diseño curricular.
Su presencia en el colegio me trajo alegría y expectativas las que, con el transcurrir de su estadía, se fueron extinguiendo. En lo que sigue, intento ampliar mi preocupación:
1. En verdad, me inquieta que alguien, sobre todo del ámbito educativo, recurra a amenazas e intimidaciones, de cualquier tipo y forma, como estrategia de abrirse camino en su exposición, y usted convirtió a los resultados del ICFES en “instrumentos técnicos de intimidación”. Usted dio a entender que la esencia de una institución educativa es mejorar su “puesto” en los resultados del ICFES. Esto me quedó claro de usted.
2. Si usted dice que debemos “sacar pecho” por estar bien ranquiados en el ICFES, entonces es porque nuestro atomizado diseño curricular funciona en gran medida, tiene aspectos rescatables. ¿Por qué no se hizo esta valoración? ¿Por qué desconocer todo e implementar las tales mallas? Tal sustitución, así por así, me inquieta. Faltó un ponderado diagnóstico y una consensuada alternativa de instrumento o formato programador.
3. Nuestro sistema de evaluación del aprendizaje está estructurado con base en la triada SER – SABER – HACER que, como se sabe, se extiende al departamento. Me inquieta que este hecho central no se haya tocado en la nueva propuesta curricular. ¿Qué vamos a hacer con la triada? ¿Dónde enmallarla?
4. Por ahí se dice que “lo engorroso lleva consigo gato encerrado”. Me atrevo a decir que la malla curricular propuesta es, en las condiciones actuales del ITEY, inoportuna e inconveniente. Un verdadero plan de mejoramiento ha de garantizar, ante todo, que los maestros, como actores principales del acto educativo, empiecen a experimentar gratificación, placer y goce del quehacer pedagógico. Y esto lo garantiza un curriculum o un camino flexible y consensuado que, poco a poco, se irá ajustando.
Soy de los que piensan que las mallas curriculares tupidas de columnas y de reglas técnicas curriculares se tornan pesadas, ineficaces, rígidas; hoy por hoy, debido a la dinámica de los contenidos de estudio, a la manera de aprender y de enseñar, los currículos reclaman flexibilidad, agilidad y funcionalidad. En este orden de ideas, propongo que se parta o se inicie el proceso curricular desde nuestros formatos actuales e irlos mejorando, mejorando, mejorando, mejorando simultáneamente con la práctica pedagógica de los docentes. Reitero: pienso que el propósito central es ¿cómo mejorar la práctica pedagógica (todo su quehacer) de los docentes? ¿Cómo evitar que las mallas vayan por un lado y los docentes por otro?
5. No quedé convencido de la sustentación que presentó del Modelo Pedagógico Social. En el ambiente quedó la sensación de haber traído de los cabellos el modelo y presentado como lo bueno nuevo. No puedo negar que percibí aprensión y flaqueza de la validez y confiabilidad de los resultados de la encuesta y sus representaciones. Este episodio del modelo requirió de muchas aclaraciones.
6. Lamentable que no haya habido un espacio para la discusión, aclaraciones y acuerdos.
Gracias por su atención.
Atentamente,
GUILLERMO LEÓN VARGAS ZAPATA
Profesor de Matemáticas, ITEY
Aunque el tema es relativo a una situación particular del ITEY, sí deja ver características de la crisis generalizada del sistema educativo del país. Queda uno asustado. Apuesto, profesor, que el señor Silva no contestó. Esto si es para un cuento.
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